lunes, 1 de febrero de 2010

El General y el Pacto Perón - Franco


Raanan Rein, de la Universidad de Tel Aviv, demuestra a las claras que tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, a España se le habían acortado muchas de sus relaciones internacionales, en su artículo El Pacto Perón-Franco: justificación ideológica y nacionalismo en Argentina. Como buen fascista, Franco se había quedado aislado en un mundo dividido en el Occidente Democrático y Capitalista y el Oriente Totalitario y Comunista. Este esquema, según el entender de Occidente, claro está, dejaba a la España franquista aislada, sin la colaboración de sus viejos aliados: Italia y Alemania.

En un mundo que se dividía en dos bloques, no había cabida para fascismos, vencidos en la Segunda Guerra Mundial.

El Estado Franquista, pues, tenía las horas contadas. Un resabio del recalcitrante nacionalismo en el sudoeste europeo, que por su naturaleza se resistía a ir a uno u otro bando.

Las Naciones Unidas planificaron en 1947 un boicot a España. La Unión Soviética apoyó la medida, conjuntamente con Estados Unidos, puesto que el papel de España siempre fue de apoyo incondicional a los fascismos, sobre todo teniendo en cuenta que durante la Guerra Civil Española, el ensayo de la Segunda Guerra Mundial, Franco solicitó la ayuda de Hitler para bombardear Guernica, un pueblo de campesinos. El objetivo del bombardeo fue simplemente aterrorizar a la población civil y desmoralizar al bando republicano, que a su vez era apoyado por la Unión Soviética.
La Argentina se propuso complementar el Plan Marshall norteamericano con España, que no tenía financiación para su reconstrución, por dos motivos: no había combatido en la Segunda Guerra Mundial y el signo político del gobierno falangista era contrario tanto a Occidente como Oriente.
La cuestión era dura para la Madre Patria, pero en el momento en el que las naciones retiraban sus embajadores de Madrid, la Argentina lo mantuvo. Eva Perón realiza una gira por Europa para promocionar el nuevo gobierno y como se adivinará, lo inicia en España.

Comienza una etapa de "relaciones carnales" que se mantendrían hasta fines de los 40.

Las justificaciones fueron muchas, entre ellas: el concepto falso de hispanidad, el de devolución de favores, el de lucha contra el comunismo, etc.

Perón era la válvula de escape de esta tiranía, que sin duda hubiese caído inexorablemente sin el apoyo peronista.

A comienzos de los 50, y comenzada la guerra de Corea, la situación de España en el contexto de naciones se trastocaría completamente: ya sería un aliado estadounidense en la lucha contra el comunismo. Entonces su papel sería otro, el de aliado y para colmo, el aliado más anticomunista de Europa.

Argentina y su "Eje Buenos Aires - Madrid" perdió fuerza y Perón, con su entrega de cereales y apoyo irrestricto a Franco, pasaría de hablar de hispanidad a hablar de latinidad, relegando la anterior relación. Ya no le importábamos a España...

Franco, en una deuda de honor entre militares, acogería gentilmente al General en su exilio, unos años después.

miércoles, 13 de enero de 2010

El gobierno actual y el peronismo histórico


Ninguna novedad es que el actual gobierno dividió las aguas del Movimiento Peronista, como lo hizo el Turco en los '90.
El tema de la herencia política de Perón siempre estuvo en juego.
En ese entonces, los peronistas se preguntaban si el menemismo era o no peronismo. Así, una rama se alió al mandatario riojano, estableciendo que Perón, en el contexto mundial de la globalización, hubiera actuado al igual que lo hizo Menem. Esta rama, llamémosle "pragmática", veía naturalmente al peronismo como un tipo de política práctica, acorde más a los lineamientos de la época que ideología. En esa visión, Perón actuó en el decenio 45-55 como un nacionalista popular, mediante un "estado benefactor" y aplicación del desarrollismo. En los '90 hubiese actuado abriendo mercados, en el contexto de la globalización.
La otra rama, llamémosle "tradicional", en cambio, ve al peronismo como un movimiento de masas que mediante conquistas sociales irrevocables lleva a la felicidad del peublo y la grandeza de la Nación. Esto es tanto como decontextualizar al movimiento, y creer que la aplicación de las fórmulas del 45-55 son universalmente válidas y aplicables.
Dejo estos planteos para quien crea que merecen aún la pena discutirlos.
Creo relevante la discusión del gobierno actual.
A Cristina se la juzga desde diversos ángulos, y el fenómeno del kirchenerismo no escapa a la crítica de los sectores.
Algunos la ven como montonera, otros como el resurgimiento del auténtico peronismo, y otros como una fascista. Como se ve, todo el espectro de posibilidades está abarcado por la presidenta, lo importante es que no es ignorada por nadie.
Comparativamente hablando, el peronismo histórico no es sinónimo de kirchnerismo. Ylas razones principales son:

1) Perón financiaba a la industria por medio del IAPI, con las exacciones que le hacía al campo. El gobierno Néstor-Cristina retiene parte de las divisas del campo, pero no son fondos coparticipables y esa plata no financia otra cosa que la "acción social"... ¿Qué acción social es posible mantener en el tiempo sin trabajo? En eso Perón tuvo cintura: financió la economía que permitiría desarrollarse al país. Cristina y su grupo no se interesa en hacerlo, sino simplemente que la soja rinda y que los planes se paguen.

2) Perón no impuso un Estado Subsidiario de la pobreza. Él estableció el estatuto del peón de campo, conquistas sociales para los trabajadores, pero no planes para los desempleados. Esto sería como continuar con la división social y la desigualdad, piensen en que en un Estado eficiente cada persona debe ganar lo que necesita para subsistir de manera digna, y no que se lo regalen. Como sostenía el general "un país donde cada persona no produce por lo menos lo que consume no va a ninguna parte".

3) Perón inició el mayor cambio social de todos los tiempos, y establecio conquistas sociales nunca vistas. El gobierno actual sólo impulsó reformas tibias y ni qué hablar que la mayoría de los trabajadores sigue ganando una miseria, que no es acorde con la canasta básica y que los empleados públicos siguen estando contratados por diez años, sin efectivización, y que nunca se incluyen en los aumentos impuestos desde arriba.

4) Perón no tenía subordinación económica con ningún país, como ahora tenemos con Brasil.

Propongo que quien sepa otra causa la comente, pues la lista es bastante extensa, pero estos puntos quiero destacar.

lunes, 11 de enero de 2010

Perón y su crítica al comunismo


Como está bien claro desde el inicio del peronismo, Perón se distanció claramente del comunismo.
Llamó al socialismo como un imperialismo más, "dogmático" con respecto a su visión del socialismo nacional...
Algo hay claro: Perón no ha buscado que las masas llegaran al poder.
Argentina no tenía sóviets ni siquiera durante la primera presidencia de Perón. Simplemente había corporativismo sindical, y clientelismo político.
Es el comienzo del reemplazo de la lucha de clases por la "conciliación", ajena por completo al marxismo.
En eso se basó la "tercera posición", la que claramente le convenía al Occidente Cristiano. En ese sentido, el peronismo fue la contención del comunismo y de las luchas de clases que tenían medio siglo de antigüedad en nuestro país. Es la renuncia a la lucha, bajo la sumisión política.
Como se dice, muchas veces debe haber muchos cambios para que nada cambie...
Y Perón lo hizo. Atrayendo a su "movimiento" a quienes compartían su pensamiento. Lo que es claro es que jamás en el peronismo el obrero tuvo un papel protagonista, sino como "sujeto" de derechos, siempre y cuando se perteneciera al Partido. Pero el papel de los mismos no se vería en el poder. Sólo recibiría beneficios, sacados a veces a los golpes a los "colaboradores".
Ampliaré luego estos puntos.